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Rituales del aficionado del té.
Cuando celebramos una fecha especial, nos gusta hacer cosas que no hacemos todos los días, esto incluye ¡probar el té de Läckerli que trajimos de Basel que moríamos por probar!
Vamos a la cava de té, tan pequeña pero celosamente guardada y tomamos el susodicho té que incluso en su paquete sellado huele a los auténticos Läckerli de los dioses jaja. Esta maravilla es producida por la London Tea Company de Basel, Suiza (no confundir con la Inglesa London tea company) y lo compré en la Tee-Hus de la misma compañía http://www.london-tea.ch/magento/


En fin, nada mejor que acompañar esta especialidad única (y posible de encontrar solamente en Basel) con otro clásico de la “región” un buen Apfelstrudel hecho por el chef Pablito. Ya en la practica podemos ver como la infusión toma un color rojo intenso, de apariencia y olor más frutal que cuando se tiene seco. Es recomendable endulzarla para acercarse más al gusto del Läckerli y quizá agregarle un toque de canela.

Más tarde, ya acabado el Apfelstrudel, para la buena digestión y el buen dormir nos “forjamos” un Rooibos Zulú, mezcla orgánica original de Sudáfrica, con la mitad de leche. No hay final más delicioso para un cumpleaños 19. En la próxima entrada y si el srito. Alfieri se digna a traducirme las instrucciones… ¡probaremos el Pu-ehr taiwanés! mientras tanto hasta la vista queridos lectores.


*agradecemos las fotos a mi hermosa chiquita recién nacida olympus ep-1.
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Caminos gastronómicos junto al Rhin (2da parte)
Una semana en los paradisiacos refugios Basilenses no basta para empaparse lo suficiente de su refinada gastronomía. Es por esto que en vista de mi regreso en diciembre de 2011, decidí seguir mis caminos gastronómicos, deleitando mi paladar con más maravillosas creaciones o importaciones en esta frontera suizo-franco-alemana.
Basler Läckerli
En el post primero mencionaba que “no tuve oportunidad de probar el famosísimo basler Läckerli en su forma original y que sólo pude comprar de urgencia un exótico té a base de esta gourmandise”. ¡Sacrílega yo! uno no se va de de la ciudad así sin probar este dulce típico. La receta del Läckerli se remonta a la edad media, donde se confeccionaban ya panes de especias, su evolución deriva en lo que ahora vemos como un simpático cuadrito de pan de apariencia dura, mas blando al morderse y que incluye: miel, especias varias, Kirsch (seguir leyendo), piel de naranja, almendras, todo esto y más en la deliciosa masa que se glasea por encima. Delicia de Basel (lo que significa su nombre de hecho) recomendable acompañarlos como postre en las vísperas navideñas con un buen trago de whisky para entrar en calor y un delicioso clima helado fuera de casa.

Kirsch
O Kirschwasser. Se trata de un licor, más específicamente un brandy de cerezas, muy utilizado en países de habla germana, los suizos hicieron de las suyas en la cocina y es utilizado para diversos fondues, läckerli, pasteles y comunmente para chocolates. Su sabor no es muy dulce como se esperaría de un licor frutal, es por eso que decidí probarlo por la vía del chocolate. Yummy!

Birchermüesli
El alimento ideal. Un buen día allá por los comienzos del siglo XX el doctor zurichois Maximilian Oskar Bircher-Benner, creó una receta energética, costeable y saludable para sus pacientes, este alimento resultó de la mezcla de: granos de avena, jugo de limón, leche evaporada, manzanas (¡con su piel!) y un toque de miel al gusto. Hoy en día en cualquier tienda se venden los cereales y varios frutos acompañados de yogurt natural y sigue siendo un alimento ideal para comenzar el día sin gastar mucho. La brillante idea del doctor Bircher se exportó al mundo entero, sólo que en cada lugar se hace diferente y se vende cualquier cosa como Müesli, más no como Birchermüesli ;).

Brezel
El aquí conocido Pretzel americano tiene sus orígenes en el original y delicioso pan salado alemán, hecho a base de trigo, levadura, leche y mantequilla. Si no se tiene antojo de una Bratwurst en el mercadillo de Basel, el Brezel es la opción, pues los hay rellenos de jamón, queso, carne, etc. más su inherente y exquisito sabor a mantequilla, ajo, sal, entre otros. ¡Qué nuba ni que nada! ay si jaja.

Weisser Glühwein
No sé si fui víctima del marketing o de verdad es una creación de la ciudad, pero en el mercadillo navideño encontré un bar magnífico que giraba lentamente sobre un carrousel y al centro se servían las bebidas. El vino blanco caliente era su especialidad. Después de tantos vasos de vino tinto caliente (el clásico) llegó por fin uno más de mi agrado, dulcísimo y de igual forma con una receta que ronda por los ingredientes tradicionales como la canela y la naranja. Ya saben, el ponche navideño de los germanos y demás países europeos. La única desventaja: ¡se sube más rápido!


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das Tram und das Schweigen
On dit souvent que les étrangers peuvent apprécier mieux les merveilles de chaque peuple que le même peuple.
Il était lundi, un jour si méprisé dans la semaine, mais pour moi il était gai. Sans rien à faire que lire, écrire, me passionner, marcher avec les pieds froids et même mouillés par cette pluie qui couvrait toutes les fenêtres et qui donnait un éclat spécial à la ville.
Puis, gouter un thé en profitant le maigre temps qui restait pour moi à Bâle.
La scène est simple: moi, habillée en noir, dehors le café avec une tasse de rooibos, les mains gelées, L’étranger d’Albert Camus sur la table.
Je regardais les gens passer, mais surtout les trams. Ceux qui font trembler la rue avec son imposante élégance. Et soudain…une musique suisse très typique: le silence déguisée. Instant magique pour mes oreilles bruyantes qui encore le profitent.
Après le défilé jaune et vert des trams, dans la rue il restent seulement les pas. Des bottes, des souliers, des escarpins, chaque un avec son propre rythme. Disons qu’on peut entendre le silence dans cet instant si pacifique.
Quelques secondes après reviennent les trams, d’un coup le silence s’en va et le défilé continue. Alors il faudra savoir si les bâlois trouvent ça magique ou est-ce qu’il s’agit de l’étonnement de l’étranger?

(Dualité à Saint-Louis)

(Dualité à Bâle)

(subliminal à Falknerstrasse 24)

(Subliminal à Falknerstrasse 24 II)
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Edvard Munch en el Centre Pompidou.
El siguiente artículo está basado en datos del brochure de la exposición y en impresiones propias de Madame Salaam.
EDVARD MUNCH, L’ŒIL MODERNE
Cuando me enteré que esta exposición estaría en el Pompidou hasta el 9 de enero de 2012, supe que tenía que estar ahí ¡a cualquier precio! además de que visitar el sacrosanto recinto del arte moderno en la capital mundial del arte moderno era uno de mis grandes sueños.
La exposición en la galerie2/sexto piso, se conforma de 140 piezas entre pinturas, bocetos, fotografías e incluso archivos de vídeo. El propósito de la misma es demostrar que Munch no sólo es un artista del siglo XIX, sino que su obra es también referencia para el arte moderno del siglo XX.
¿Cómo lo demuestra esta exposición?
A través de obras originales del artista hechas durante la primera mitad de su carrera en el siglo XIX acompañadas de secciones donde se exponen los “remakes” de los mismos motivos, pero realizados en el siglo XX ya con las influencias que dominaban el arte entonces, sea expresionismo, sea Postimpresionismo.
Demostrando el interés del artista en la nueva tecnología del siglo XX con el reciente acceso del cine, la fotografía y la prensa ilustrada que tanto le interesaban en la producción visual.

La exposición está dividida en 11 secciones:
Reprises. La repetición es una constante en la obra de Munch, se pueden apreciar aquí dobles versiones de las decenas que pintó sobre los mismos motivos, por ejemplo (cito los títulos de las obras en francés, pues mi noruego es muy deficiente) Vampire, Jeunes Filles sur le Pont, L’Enfant Malade o el clásico Le Baiser. Mi favorita es por mucho la segunda versión de Puberté.

Autobiographie. Aquí se muestran varias fotografías, la mayoría autorretratos del artista en la época en que buscaba captar todo eso que era significante en su vida a la vez que experimentar como amateur con este nuevo método para la producción visual.
L’espace optique. La composición espacial de las obras de Munch se apoya en fuertes líneas diagonales que crean una perspectiva arriesgada y exacerbada que hace a obras como Cheval au galope o el conocido y fantástico Travailleurs rentrant chez eux piezas claves que dotan de un estilo único en perspectiva a su obra y hacen alucinar al espectador.

En scène. Influenciado por la corriente teatral berlinesa de Max Reindhart y su Kammerspiel (tipo de teatro que concentra al espectador y al actor en un pequeño cuarto, eliminando así todo el espacio innecesario para su interacción) los cuadros que aparecen en esta sección como La chambre verte, nos introducen en la escena de la pintura y nos enfrenta a los actores principales, personajes que durante esta etapa suelen estar frontales. Mi predilecta de esta sección fue Jalousie (1907) que me hizo sentir la rabia contenida en el rostro tan hierático del singular hombre pálido del primer plano contra el apasionado cuadro al fondo del Kammerspiel encendido en rojo y de curvatura deliciosa.

Compulsion/Rayonnements. Estas dos pequeñas secciones, en salas contiguas exponen: la primera, Femme en pleurs reinterpretada por el mismo Munch más de cinco veces en diferentes pinturas además de una pequeña escultura, me parece que en bronce y dos dibujos. La segunda muestra algunas radiografías que el artista conservaba de su mano, pues el invento de los rayos X marcó un hito para la vida de la gente que vivió la transición de estos siglos.

L’amateur de cinéma/Dessiner, photographier. En estas dos salas encontramos primero un breve archivo de vídeo de escasos 5 minutos y 17 segundos grabado por Munch que muestra su fascinación por la vida urbana, a los peatones, el paso de un tram y al final del vídeo a sí mismo observando a la cámara como tratando de cruzar a nuestro lado. En la otra sala están los autorretratos fotográficos a partir de 1920 y hasta su muerte, pasando por los experimentos de luces y sombras con su pequeña cámara adquirida en Francia hacia 1927.
Le monde extérieur. Selección de las obras más sociales del artista, que estuvo siempre interesado en la actualidad y a través de la prensa ilustrada y las diversas revistas a las que estaba suscrito conocía la situación laboral de la época para los obreros, motivo frecuente de esta selección que intenta demostrarnos a un Edvard conectado con la realidad exterior, sorprendido por la vida de los demás, por los incidentes en la calle desde una pelea como vemos en La Bagarre (¡exquisita composición!) hasta un incendio en el barrio, desmintiendo así que pintaba solamente sus mundos internos.

Troubles de la vision. En 1930, a la edad de 67 años Munch sufre una hemorragia que le afecta la visión del ojo derecho y es así como empieza a pintar introspectivamente todo lo que su ojo enfermo veía, formas inverosímiles, círculos, colores azulados, alucinaciones.
Le regard retourné. Cada año, durante los últimos de su vida, pintaba un autorretrato como recapitulando todo en una magnífica autobiografía visual. Desde siempre estuvo fuertemente conectado a sí mismo, a retratarse. En este autorretrato de 1940, mi favorito de la selección podemos ver la fase final de la evolución de su obra, aún conserva el frontalismo de los personajes y las posiciones hieráticas. La variedad de sus colores se ve mermada, igual de intensos pero de combinaciones más sencillas, además tenemos la definición de sus trazos que es mayor a su estilo habitual como revelándonos todo en su madurez física y espiritual.

Sin duda una exposición completa y desafiante, que nos instruye a estudiar la obra de un Edvard Munch más allá de El Grito o de el Beso y que en cambio nos ofrece selecciones no cronológicas sino temáticas que nos permiten abordar su obra a través de sus intereses, sus motivaciones, su biografía, los sucesos que marcaron la mente de este importante señor noruego para el desarrollo del arte moderno en todo un continente entre dos siglos atestados de corrientes e ideas nuevas sin perdernos, siguiendo el cauce de su magnífica obra, a mi parecer pura y sin pretensiones, exquisita estéticamente y con significados muy personales.

Curadores: Angela Lampe y Clément Chéroux con el apoyo del Munch-museet, Oslo.
*Disculparán la mala calidad de algunas fotos, pero sólo pude meter el ipod.
Salaam
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La chouette qui se cache.
pour Christian
La chouette qui se cache.
Énorme, mais avec le vol léger.
Grandiose et triste chouette.
Amoureuse et adorée, elle se cache pour occulter son chagrin.
Néanmoins, ses yeux. Les yeux humides qui trahissent toujours aux chouettes.
Elle a survolé ma fenêtre.
Découverte, elle échappe à travers la musique de la nuit.
Mélange du silence et d’espoir, toujours vers l’amour.
La belle chouette qui a échappée.

Edvard Munch Stjernenatt, 1922-24. Olje på lerret.
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Caminos gastronómicos junto al Rhin.
1.
Hora de cenar en Basilea, después de una buena caminata meditabunda junto al Rhin, es justo y necesario conocer la ciudad por su comida. No muy lejos de mis rumbos estaba el Hasenburg, uno de los restaurantes más típicos del lugar que sirve el platillo suizalemán por excelencia Die Rösti, prácticamente todo el menú ofrece Rösti en todas sus variedades. Este platillo está hecho primordialmente con papas, por ser la comida usual entre los campesinos (me los imagino a la usanza de los Kartoffelesser de Van Gogh)

Se sirve solo y en forma “tipo tortilla española” o acompañado de wurst o de otras guarniciones. Yo pedí el Rösti natural por ser el más económico y claro porque no sabía qué eran las otras guarniciones jaja. El sabor es delicioso, pero por el tamaño del plato se puede hacer monótono y por eso preferible pedirlo con alguna guarnición.

2.
Justo en las fechas en las que anduve en esa hermosa y paradisiaca ciudad había Herbst Messe es decir las ferias en las plazas de iglesias importantes. Es una oportunidad magnífica para degustar comida “express” que se come como en los carritos en México, es decir parado y con las manos. La primer delicia que probé fue mi plato fuerte. Una tradicional wurst muy típica de la frontera francesa/alemana/suiza, es decir Basel. Llamada Cervelat. Hecha de las cosas más terribles de la carne de cerdo y de res, pero de resultado gastronómico imperdible, exquisito que en estas ferias se sirve acompañada de un bollo y mostaza semi-fuerte.

3.
Hora del postre, después de perderse entre los juegos mecánicos, las risas y los gritos de los niños, la romántica y fría noche llena de luces y árboles que acogen entre sus desnudas ramas a miles de paseantes. La mejor opción ¡por supuesto algo de manzana! que mejor que un Öpfelchüechli (pour les zurichois) Öpfelkiechli (pour les bâlois) by far la cosa dulce más deliciosa que he probado en meses y vaya que he probado variedad en estos días. Las manzanas van en rodajas y hervidas, muy suaves y ¡cuidado de no quemarse! encima llevan una capa delgada de pan con canela y para rematar la delicia se baña con crema de vainilla. Para los alemanes no es más que un simple Apfelkuchen suizo, pero para mí ya es un postre en mi lista de preferidos.

4.
¿Y para tomar? también pura delicia de manzana! (i’m in love) tradicional y relativamente barato el Apfelmost o Apfelwein es decir sidra, una especialidad Suiza pues en los microclimas húmedos y fríos alpinos se da muy bien la manzana (Zacatlán I didn’t miss you darling) Muchas marcas para elegir, todas orgullosamente suizas ya sea con o sin alcohol.

5.
El tentempié. Caminando por la feria o bien por cualquier calle puedes hallar pequeños carritos que venden Heisse Maroni. Especie de nuez que se recolecta en los bosques y se vende hervida, lista para pelar y en un cucurucho de papel. Un sabor no muy diferente al de la nuez, buen tentempié en casos de hambruna antes del teatro! jaja

6.
Desayuno completo y casual. Para abreviar este post reúno los básicos del desayuno balanceado y riquísimo del bâlois. Empezamos por un schweizer Zopf, o sea pan trenzado o bien croissants normales, para untar un poco de mantequilla y confiture de frutos del bosque o bien probar con los excelentes quesos suizos como el gruyere (sí, es suizo) o mi favorito el emmental. La parte cárnica viene desde un simple salame hasta la sofisticada viande des Grisons seca. Naturalmente los demás elementos del desayuno balanceado como yogurt, leche, jugo, etc. son productos nacionales, demostrando su calidad y su asombroso modelo económico que bastante se parece a la utopía que muchos soñamos entre capitalismo y comunismo. ;)



7.
Sweet times. Los dulces típicos de Basel son muy apreciados en todo el país y con justa razón! El más famoso de los dulces bâlois es el Läckerli, que lamentablemente no probé en forma usual, pero compré 100 gr de té de Lëckerli!! rareza única de la ciudad. Y por otro lado están los Mässmogge, por el caramelo que los cubre parecen muy duros por fuera, pero se pueden morder y adentro están rellenos de praliné, una combinación exótica entre sabores dulces.

Por supuesto que la variedad gastronómica de un país que converge entre tres ricas culturas además de su idiosincracia es mucho más grande, pero mi presupuesto, estómago y tiempo quizá no fueron suficientes! además de que el recorrido por Bâle se enfoca más a la cocina suiza/franco/alemana.
Queda de más decir del perfecto chocolate que es igual relativamente barato y lo hay partout! gran idea de los jesuitas de llevar el cacao de América a Europa y agregarle leche! gran idea sin duda que agradeceré siempre!
Salaam
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beeeear
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Cartas de ultramar (de tapas por Murcia)
Sin saber nada sobre Murcia, excepto los horarios del bus desde Torrevieja y su apariencia de ser una ciudad rica en cultura, me embarqué a las 9:00 en el primer bus.
El camino me pareció muy largo, quizá por mis náuseas habituales o por las mil y un rotondas que son las autovías españolas.
Llegué, sin reloj (como durante todo el viaje) desorientada (como siempre) a la estación de autobuses, En la reservación del hostal venían unas instrucciones muy largas y detalladas para llegar desde la estación. Por alguna extraña razón, no las leí.
Ahí estábamos solo yo y mi sentido común. Pensé: si el hostal se llama The Cathedral Hostel ¡voy a buscar la catedral! Así empecé la caminata del año. Decidí marchar sobre una avenida principal para ver los letreros y así fue como la hermosura de la ciudad se me fue presentando. Calles estrechas con edificios altos, por otro lado avenidas amplias, comercios magníficos, muchas bicicletas, gente bella, un magnífico panorama para caminar con rumbo semi-desconocido. Vi varios museos y letreros que decían “catedral” iba pues a paso muy alegre hasta que dejó de aparecer en los letreros “catedral”, mierda! caminé todavía mucho más en línea recta (bravo! ¬¬) pues si dejaba la avenida junto al río, me esperaban miles de callecitas y callejones trazados casi al azar. Seguí hasta que vi otra avenida grande, decidí cambiar de dirección. opté por la izquierda, pues se veía un poco “más antiguo” y era más probable que para allá estuviese el centro. Pasé por la plaza de toros, por varias dependencias de gobierno, monumentos, parques, museos y cuando vi estaba en el campus central de la Universidad! pff el ambiente estaba excelso, las terrazas rebosantes de gente de todas edades que expresaban TGIF!

El encanto de las muchas plazuelas llenas de cafés y tascas me hizo seguir, ya resignada pues sabía que estaba perdida desde hacía ya más de una hora. Me senté en la plazuela de Santo Domingo, frente a la iglesia homónima. Pensaba en que no podía haberme perdido en lugar más bello en la ciudad, a un lado podía ver una estrecha calle sombreada llena de tiendas exclusivas de diseñadores españoles, lugares trendy y decidí seguir por ahí, cuando un violinista trotamundos me hizo detenerme a verlo, estudié todo el cuadro y al fondo en la puerta del edificio donde estaba leí: “The Cathedral Hostel” !!

El rumbo más precioso que había visto por Murcia y ahí estaba mi hostal! reí, me di el lujo de darle 20 céntimos al violinista como demostrando mi profunda alegría de haber encontrado por azar mi destino, pues encontré primero el hostal que la famosa catedral! (infame) Era el 3er piso de un elegante edificio de tipo un tanto modernista, arquitectura de principios de siglo XX, pero bastante cuidado, me recibió el dueño, un escocés con un cuidado acento españolete, me mostró todo, mi cuarto y el baño eran súper fancy.
Ya sin mi mochila a cuestas, recorrí la calle de Traperías (llena de diseñadores españoles y algunos internacionales) seguí por Platerías y llegué a la catedral

ahí caminé por otro rumbo toda la ciudad hasta llegar a una terraza que había visto en mi caminata: “La Terraza Tornasol” (sí, ¡por Silvestre Tornasol!)en la glorieta de España, relajante lugar donde disfruté el sánwich de salmón más delicioso que he probado a pesar de lo frugal del platillo. El hambre me mataba y me supo a gloria, morí con las servilletas que traían al capitán Haddock y con el menú donde venían los helados que se llamaban: “Milú”, “Hernández y Fernández” o “Castafiore”.

Ya con el estómago lleno tomé la decisión de ir a Caravaca de la Cruz (pequeño pueblo pintoresco cuyas celebraciones de semana santa son patrimonio cultural de la humanidad) a unas 2 horas de Murcia… de nuevo a la estación de buses! pude disfrutar de la avenida Salzillo, llamada así en honor al escultor murciano más influyente del cual también hay un monumento, otra calle y un museo dedicados a él. Arribé de nuevo a la estación y tomé el bus para Caravaca, ¡qué calor! se me hizo eterno el viaje, pues paramos en Alcantarilla, en Mula, en Cehegín ¡vaya nombres infames! Cuando al fin estaba en Caravaca sentí que me había equivocado de pueblo, pues esto parecía más una ciudad fea como cualquiera de por aquí, además todo estaba desierto, ni un alma en la calle, ni una tienda abierta! creí morir de desilusión, pero caminé hacía donde creí conveniente y vi un letrero que decía “casco antiguo” uff y tuve que subir toda la colina, pero llegué al pueblito real! di unas cuantas vueltas en círculos admirando las callejuelas vacías y al fin subí hasta el castillo de Caravaca, un enorme alcázar árabe, una fortaleza que resguarda en su interior la iglesia de la Vera Cruz! pues el pueblo de Caravaca es el destino final de la segunda ruta de pregrinaje católico más importante de España que viene desde Pamplona hasta esta iglesia de la Vera Cruz, la otra por supuesto es la que viene de Francia hasta Santiago de Compostela. Mi paseo sin embargo fue rápido y regresé a la triste estación, pues temía que ya no hubiera bus más tarde (el eterno problema de no tener reloj!) desafortunadamente tuve que esperar más de una hora sentada en un parque junto a la estación haciendo nada, más que sentir mis pies punzantes, pero satisfechos.

Regresé de noche a Murcia, caminaba ya como toda una natural de ahí, sin ver más que al frente (por seguridad) ya conocía el camino más corto y más bello por la avenida de García Alix y luego por Salzillo. Pensaba cenar algo que mi presupuesto me permitiera en alguna terraza de la plazuela de Sto. Domingo (junto a mi hostal) pero oh sorpresa! todo estaba atascado de adolescentes y jóvenes!! pero realmente atascado!!, pues estos pequeños europeos no son como “nosotros” los americanos que van a antros o bares en viernes sino que toman las calles, las plazuelas y la diversión es algo tan simple como tomar un helado o una hamburguesa, pues los comercios cierran tarde (oh bendición!) mi idea de cenar en terraza se vio frustrado y lo único que quedaba era un burger king, supuse que las papas calmarían mi apetito y entré, todo estaba lleno de basura (cof cof España está en la ruina) los jovenzuelos dejaban todo sucio y la cola era larguísima, pero avanzó rápido y pude cenar un poco a lo gringo aunque sea entre basura.
Esa noche dormí como un lechón. El escocés me dijo que el desayuno se servía de 8 a 10:30! yo sin reloj (sufro sin reloj), me desperté cuando sentí la luz del sol a través de mis párpados y esperé a escuchar ruidos de desayuno para tratar de adivinar la hora! jajaja me llené lo más que pude, pues seguro me esperaba otra caminata tremenda! Efectivamente, conocí la ciudad por el otro lado del río, no cabe duda que los puentes son un punto de reflexión maravilloso y que los ríos embellecen cualquier lugar.

Como era sábado, las terrazas también estaban llenas, pero esta vez si pude comer un modesto croissant con zumo de mosto en una tasca llamada “Martínez” jaja. Regresé a ver a qué hora salía el bus para Torrevieja, pues tenía que regresar tarde o temprano a mi triste realidad :( y como era sábado temí que hubiera muy pocas salidas. Efectivamente, llegué salvada por el azar a 20 minutos de la última salida del día! el regreso fue intenso y caluroso como sólo el infierno, pero al atardecer estaba de nuevo en la costa.
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Paisajes desde el tren (Cartas junto al mar)
[esta edición incluye además las aventuras de Fortunata y sus rutas de bebidas]
Entre ayer y hoy hemos hecho un larguísimo viaje que pudo ser la experiencia mediterránea-española más hermosa de la vida de no ser por los infinitamente distantes intereses de mi madre-abuela y los míos. Pero fue bastante enriquecedor para mi alma conocer los lares que tanto inspiran a Drexler y la tierra que vio nacer y también inspiró a tantos artistas modernistas y por supuesto a mi maestro de poesía y de catalán el señor Joan Manuel Serrat que siempre canta a su Mediterráneo.
Salimos ayer en la noche, primer transporte: ruedas en el coche de Wissous a Antony, acto seguido la odisea del metro a la Gare d’Austerlitz con los inútiles más de 25 kilos de la maleta de mi abuela (que por supuesto ella no carga) merecido descanso con una Perrier bien fría con rodaja de limón.


Luego siguió el TGV a Barcelona, como era de esperarse muy estrecho y más con las estúpidas maletas ya mencionadas, a mí sin embargo las camas me resultaron muy cómodas, nuestra “roomie” Danielle, una mujer ya grande, francesa, pero radicada en Colombia, afable. Y la cafetería del tren, muy a la Edward Hopper y sus nighthawks, adorable, pero se sirve un té bastante simple.

Después amaneció y comprobé con agrado las profecías de nuestro señor Drexler, “la niebla de Barcelona, como un púdico tapiz” Hermoso paisaje industrializado, de edificios que imitan a la belleza entre suciedad y niebla matinal que lo cubre todo. Bajamos en la estació de França y por causas fisiológicas no pude empezar a practicar mi hermosa lengua catalana ahí. Tomamos otro tren, en breve, para llegar a la estació de Sants…¡Sants!…no Sanz como he oído por ahí, mi desayuno fue más que frugal, pero por decisión propia pues en el café de l’estació venden alfajores glaseados Havana, merecida delicia argentina por la mañana.

Siguiendo el trayecto, en el tren Barcelona-Alacant, el mismo problema con la estúpida maleta de mi abuela, en fin, el trayecto me mostró cosas nuevas, el paisaje Mediterráneo es preciosísimo, lleno de cerros (Puig) y al otro lado aquel majestuoso señor de azul brillante que es el mar. En el recorrido se puede ver la convivencia súper dividida de los sectores primario: campos de olivo y demás verduras de apariencia deliciosa, huertas pequeñas y casas de campo (como las que buscaba Peral) esparcidas, junto al sector secundario: fábricas y transformadoras de alimentos, estaciones de trenes que parece que llevan a ningún lado y de vez en cuando aparece alguna pequeña ciudad marina, bella, turística, servicial y comercial. El tren estaba magnífico, asientos amplios, mesitas estables y la cafetería a pesar de que no tenía sillas, muy trendy, el mozo que atendía: un joven de Murcia bastante afable y con un nombre demasiado bello que no había oído antes: Ginés. Agua mineral para mi acervo: Solán de Cabras, en realidad es agua natural de manantial, los minerales ni se sienten, la botella es bastante elegante y la historia también > http://www.solandecabras.es/
Temas de la revista del tren del mes de octubre: Bélgica y el noveno arte (la historieta) antes del estreno de la película de Tintín, Leonard Cohen según Joaquín Sabina, Yves Saint Laurent y su arte-moda,Vitoria como destino turístico…(¡¡!!)y para rematar con esa cafetería trendy, alguien dejó olvidada su Heineken y yo como buen clochard ;)

Llegamos a Alacant, íbamos de grandes ciudades a poblaciones cada vez más pequeñas, pero aún no llegábamos al destino final, caminamos varias calles con las enemigas de veintitantos kilos, la ciudad me parece amigable, pero sólo estéticamente porque como es domingo TODO está cerrado, absolutamente ningún establecimiento abierto, nunca había visto tal cosa en mi vida, ¡una ciudad fantasma bonita! Llegamos al fin a la estación de autobuses, minúsculo lugar de reciente remodelación. Siguiente paso: billetes de camión vil para Torrevieja, mientras los comprábamos me tocó ver cómo la guardia civil interrogaba a dos pakistaníes y/o indios que venían en nuestro tren desde Barcelona, pobres, lucían tan nerviosos de ser deportados recién llegando, en fin, ya no vi cómo terminó la historia y llegó para nosotras la odisea del penúltimo paso.
El camión era la cosamás común que corriente y más corriente que común claro. Pero logré conseguir lugar en medio hasta atrás y como buen tecolote podía observar todo el panorama, pero inmediatamente se sintió que estábamos en latinoamérii…ejem en España porque el chofer dejaba subir “pasaje” como si fuera la ruta 10 en plaza Dorada! ¡Y subieron tantos freaks! Terminé en la esquina con todo el sol en la cara, todas las bolsas encima y el infierno junto a mí…un señor tanto o más freak que la horda que subió, borracho hasta las chanclas, semi-inconsciente, y el olor…¡INFIERNO! En un espacio de 50cm2 yo sin escapatoria alguna para respirar el concentrado de 40 días sin baño, de alcohol de farmacia y 30 cigarrillos. Después de casi una hora de sufrimiento llegamos a Torrevieja y al fin el último paso en coche (respiro)conocí a mi nuevo tío ucraniano, zapatos hermosos, camisa étnica y fuma pipa, ¡varios puntos a favor! Ahora vivo en un pequeño pueblo marino y hasta eso, no tan cerca de playas habitables, puedo escribir, tengo Internet, mi dotación de chocolates se agota, debo ir al Carrefour cuanto antes y tengo 20 días para acostumbrarme a la comida rusa-ucraniana, porque en este barrio se habla, se respira y se come ruso-ucraniano solamente! D:
Salaam
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La Baguette (Cartas de ultramar)
¿para qué fingir? me encanta ver clichés, ¡pero hay de clichés a clichés!
¿Que los mexicanos andamos en burro, con sombrero y en el desierto? ¡Falsedad! Que los franceses, los más puramente parisinos, van en la bici, con el pull a rayas y la baguette bajo el brazo? ¡Totalmente cierto!
Son las 6 de la tarde, salgo a Antony (villa suburbana de París) y las panaderías están llenas de gente esperando comprar la baguette, con una gran fila que sin embargo avanza ágilmente. Lo que más me cautiva es que por ley, la bolsa o el papel que envuelve al pan nunca es lo suficientemente largo para cubrir la baguette por completo, dejando a la vista un pedazo del larguirucho pan. Ese insignificante detalle me parece tan delicioso, tan descarado y hermoso que no pude evitar entrar y comprar una baguette!
Me atendió el panadero más stylish que jamás vi: camisa oscura con lunares, barba de 3 días, pelo largo recogido con un “chonguito”, jeans. Salí felizmente con mi pan bajo el brazo hasta que nuestros arraigados espíritus mexicains (el de mi madre y el mío) nos hicieron “picarle” al pan para irlo comiendo camino de regreso a casa, arruinando todo el glamour de portarlo completo, pero ¡ah qué bueno estaba!

